La somatización: Causas y consejos

¿Qué es la somatización?

En la salud mental, se refiere a la manifestación física de problemas psicológicos por resolver. La somatización es un fenómeno que revela la estrecha relación entre el cuerpo y la mente. Se trata de una forma inconsciente de expresión, en la que las emociones y el estrés se traducen en síntomas físicos, sin que haya una causa orgánica aparente. Es importante reconocer que no se trata de una simulación del paciente, sino que es una manera en la que la mente intenta expresar aquello que no puede gestionar.

 

Síntomas de la somatización

La somatización es un fenómeno complejo y se puede manifestar de muchas formas diferentes:

  1. Dolor: pecho, cabeza, espalda, brazos, piernas, articulaciones y latidos del corazón irregulares.
  2. Problemas gastrointestinales: vómitos, náuseas, diarrea, dolor en el abdomen e intolerancias de alimentos.
  3. Problemas sexuales: incapacidad para mantener una erección en el caso de los hombres e irregularidad y molestias menstruales en el caso de las mujeres.
  4. Problemas cutáneos: dermatitis, psoriasis y picor.
  5. Problemas neurológicos: parálisis, cefaleas, amnesia, mareos, pérdida del equilibrio y debilidad muscular.

 

Causas psicosociales de la somatización

Es muy importante señalar que las causas de la somatización pueden variar entre personas, ya que son multifactoriales (factores biológicos, psicológicos y sociales). El proceso de identificar y abordar las causas subyacentes puede requerir ayuda de un profesional de la salud mental. Algunas de las causas más comunes asociadas son:

  1. Estrés: El estrés sostenido en el tiempo y la ansiedad pueden desencadenar en problemas del cuerpo.
  2. Traumas: Experiencias traumáticas como pérdidas importantes, abusos u otros eventos estresantes pueden manifestarse en el cuerpo como una forma de expresar el trauma no resuelto.
  3. Problemas emocionales: Los sentimientos que nos provocan ciertas situaciones, tales como la ira, la tristeza, la frustración y la culpa, que no se abordan adecuadamente, pueden manifestarse como síntomas físicos.
  4. Personalidad: Algunas personas pueden presentar una mayor predisposición a somatizar debido a la forma en que suelen afrontar desafíos emocionales.
  5. Elementos sociales: Las creencias culturales y los esquemas sociales con los que funcionamos pueden influir en la forma en que comprendemos y expresamos nuestro malestar emocional.
  6. Historial médico: Experiencias previas con enfermedades, ya sean propias o de seres queridos, nos pueden llevar a interpretar elementos del cuerpo que son normales como síntomas de una enfermedad y generarnos estrés.
  7. Modelos de aprendizaje: Es posible que algunas personas hayan aprendido a expresar su malestar emocional a través de síntomas físicos, a causa de modelos cercanos durante etapa de desarrollo.

 

Causas biológicas de la somatización

La causa biológica de la somatización es compleja, ya que implica diferentes regiones cerebrales y varios sistemas neurológicos. Nuestro sistema nervioso central está conectado con nuestro cuerpo, gracias a una red de nervios que conectan las neuronas con todo tipo de tejidos. Todas las causas psicosociales comentadas anteriormente pueden afectar de este modo a nuestro cuerpo. Actualmente, no hay una razón biológica exacta de la somatización que se haya demostrado, pero se han descrito diversas explicaciones para comprender este fenómeno que a su vez son complementarias entre sí:

  1. El sistema nervioso autónomo y el cortisol: Este sistema se encarga de regular las funciones corporales involuntarias como los latidos del corazón, la respiración y la digestión. El estrés crónico puede aumentar los niveles de la hormona llamada cortisol, alterando esta regulación y generando cambios corporales que nos perjudican.
  2. El sistema límbico: Esta estructura cerebral juega un papel importante para dar una respuesta fisiológica cuando nos vemos expuestos ante estímulos del ambiente que nos provocan emociones. De este modo, puede estar relacionado con la expresión a nivel corporal de las emociones cuando no las gestionamos adecuadamente.
  3. Sensibilización: El fenómeno de sensibilización consiste en que nuestro sistema nervioso se vuelve más sensible cuando percibe ciertos estímulos, tanto físicos como emocionales. Esto puede causar un sesgo a la hora de percibir emociones y síntomas físicos negativos y que contribuya a la somatización.

 

Consejos para trabajar la somatización

Cada persona es diferente, de manera que es muy importante encontrar las estrategias que mejor se adapten a las necesidades de cada uno con un profesional de la salud mental. Sin embargo, aquí os presentamos algunos consejos:

  1. Autoconocimiento de tus emociones: Identifica y acepta tus emociones, en vez de negarlas. La somatización puede significar una forma de expresión emocional reprimida.
  2. Expresa verbalmente tus sentimientos: Comunica lo que sientes a personas que sean de tu confianza (familia, amigos, terapeuta). La expresión emocional suele aliviar el malestar.
  3. Realiza actividades placenteras: Lleva a cabo actividades que te gustes y que te hagan sentir bien para reducir tu malestar.
  4. Realiza técnicas de relajación: Meditación, respiración, yoga, etc.
  5. Autocuidado: Mantén hábitos saludables como dormir las horas necesarias, comer una dieta equilibrada, haz ejercicio, etc.
  6. Establece límites: Aprender a decir que “no” de forma asertiva.
  7. Acude a un/a psicólogo/a: Evalúa buscar un psicólogo para que pueda ayudarte a gestionar tus emociones.

 

Buscar ayuda profesional

Cuando la somatización está afectando negativamente a tu bienestar, gestionar nuestros sentimientos y emociones para dejar de somatizar puede llegar a ser una tarea muy complicada. El proceso terapéutico para identificar y abordar las causas subyacentes a una somatización puede requerir la intervención de un profesional.

En Neuroscenter disponemos de un equipo de profesionales de la salud mental que pueden ayudarte en tu proceso terapéutico para resolver tus problemas psicológicos, haciendo que dejen de manifestarse en tu cuerpo. Nuestro equipo de psicólogos y psicólogas están especializados en la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por medio de Movimientos Oculares) para que el paciente procese y asimile los eventos traumáticos de una manera sana. Y en PNI (Psiconeuroinmunología) con el fin de poder tratar las manifestaciones físicas que puedan aparecer (somatizaciones).

Además, en Neuroscenter realizamos el entrenamiento en Neurofeedback en nuestros centros de Barcelona y Girona. Gracias a un mapeo cerebral o QEEG inicial que realizamos a nuestros pacientes, podemos identificar los patrones de ondas a trabajar para reducir sus síntomas, realizando un tratamiento personalizado.

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