Historia del neurofeedback

El neurofeedback, también conocida como biofeedback EEG, es una técnica no invasiva que mide la actividad de las ondas cerebrales en vivo y utiliza esta información para ayudar a las personas a autorregular su función cerebral.

La actividad eléctrica en el cerebro

Las bases del neurofeedback comenzaron con el descubrimiento de la actividad eléctrica en el cerebro. Richard Canton fue el primero en descubrir y grabar la actividad eléctrica del cerebro en animales, mediante un galvanómetro en 1875. A finales del siglo XIX y principios del XX, científicos como Hans Berger comenzaron a utilizar un nuevo método para estudiar las señales eléctricas producidas por el cerebro, la cual llamó electroencefalografía (EEG).

Hans Berger, Gray Walter y los tipos de ondas:

Los avances en la tecnología EEG, particularmente por parte de investigadores como Berger, allanaron el camino para una exploración más detallada de los patrones de ondas cerebrales. Berger fue el primero en amplificar y registrar el EEG del cuero cabelludo de un sujeto humano y estableció el ritmo de Berger o “onda de Berger”, también llamadas “ondas Alpha”. Éstas representan un estado de escasa actividad cerebral y relajación, son más lentas y de mayor amplitud y su frecuencia oscila entre 8 y 12 Hz la cual domina cuando los ojos están cerrados en el EEG humano. También identificó ondas beta, las cuales se producen cuando el cerebro está implicado en actividades mentales, son de mayor velocidad de transmisión que las Alpha y su frecuencia oscila entre los 12 y 35 Hz. Denotan una actividad mental intensa, por ejemplo, cuando una persona está ordenando una tarea a su cerebro se encuentra emitiendo este tipo de ondas y resultan del bloqueo alfa cuando se abren los ojos. Su descubrimiento fue inicialmente recibido con burla, hasta que otros científicos lo confirmaron en 1934. El ritmo delta fue descubierto en 1937 por W. Gray Walter. Son las ondas de más baja frecuencia, entre 1 y 4 Hz. Es decir, son ondas lentas y fuertes y se generan en la etapa del sueño profundo y reparador. También pueden estar presentes durante la meditación profunda. Posteriormente también identificó la onda theta en 1953. Su frecuencia oscila entre 4 y 8 Hz. Se alcanzan en estados de calma profunda, cuando nuestros sentidos se enfocan en nuestro mundo interior. La persona que está soñando despierta se encuentra en este estado, así como las personas que meditan.

Joe Kamiya, el biofeedback y el control de las ondas cerebrales

En las décadas de 1950 y 1960 investigadores, como Joe Kamiya de la Universidad de Chicago, descubrieron que los individuos podían aprender a controlar su actividad de ondas cerebrales de forma voluntaria. El trabajo de Kamiya sentó las bases de lo que se conoce hoy en día como biofeedback. Experimentó con ondas alfa en pacientes con ansiedad, observando que sus pacientes podían aprender a identificar conscientemente cuando producían ondas alfa y ganar control sobre sus ondas cerebrales. Este proceso, hasta el momento, se pensaba que era solamente inconsciente, por lo tanto, atrajo notablemente la mirada de la comunidad científica.

El inicio del Neurofeedback con Barry Sterman

Barry Sterman, investigador de la UCLA, realizó experimentos en la década de 1960, para estudiar los efectos de la actividad de las ondas cerebrales en las convulsiones con gatos. Su trabajo llevó al descubrimiento de que los gatos entrenados para aumentar ciertas frecuencias de ondas cerebrales eran menos susceptibles a sufrir convulsiones inducidas por la exposición tóxica. Esta investigación marcó una de las primeras aplicaciones clínicas del neurofeedback y un mayor comprendimiento de los efectos del EEG en el córtex sensoriomotor. A partir de aquí empezó el aprendizaje en retroalimentación de ondas cerebrales conocido como neurofeedback.

Establecimiento del Neurofeedback

Durante las décadas de 1970 y 1980 el neurofeedback ganó fuerza como técnica terapéutica, particularmente en el tratamiento de afecciones como la epilepsia, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y los trastornos de ansiedad.

El desarrollo de equipos y software de EEG más sofisticados durante las décadas de 1990 y 2000 permitió una mayor precisión y personalización en los protocolos de entrenamiento de neurofeedback. Las investigaciones durante este período exploraron más a fondo su eficacia para diversas afecciones neurológicas y psicológicas.

El neurofeedback en la actualidad

Con el paso del tiempo, el neurofeedback se ha vuelto cada vez más popular como terapia complementaria para afecciones como el TDAH, la ansiedad, la depresión, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el traumatismo craneoencefálico (TCE). Su naturaleza no invasiva y su gran potencial con efectos duraderos han contribuido a su atractivo. Además de su versatilidad y capacidad para apuntar a regiones y funciones cerebrales específicas lo convierten en una herramienta valiosa en la medicina integrativa.

A lo largo de su historia, el neurofeedback ha evolucionado desde sus primeras etapas experimentales hasta convertirse en un enfoque terapéutico reconocido con aplicaciones en una amplia gama de trastornos neurológicos y psicológicos. Las investigaciones en curso continúan explorando sus mecanismos de acción y refinando su utilidad clínica.

En este contexto, Neuroscenter se destaca por contar con un equipo de profesionales altamente capacitados en neurofeedback, listos para ofrecer un enfoque terapéutico innovador y efectivo para mejorar la salud cerebral y emocional de sus pacientes.

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