Pensamientos intrusivos

En cierta medida, todos tenemos pensamientos intrusivos, sin embargo, algunas personas pueden experimentar estos pensamientos con más frecuencia o de forma más intensa, y esto puede generar un gran malestar emocional.

 

¿Qué son los pensamientos intrusivos?

Los pensamientos intrusivos son pensamientos que aparecen de forma involuntaria y sin tener control sobre ellos. Pueden ser perturbadores, inquietantes, preocupantes o incluso violentos, y a menudo pueden interferir en la vida cotidiana de una persona.

Estos pensamientos pueden estar relacionados con temas como la violencia, la muerte, la religión, el sexo o la enfermedad, entre otros. En ocasiones estos pensamientos se sienten muy realistas y podemos considerarlos incluso posibles.

Por ejemplo, una persona que experimenta pensamientos intrusivos relacionados con la violencia puede tener pensamientos sobre matar a alguien, aunque en realidad no tiene ningún deseo de hacerlo. Estos pensamientos pueden ser muy perturbadores y pueden hacernos sentir muy mal con nosotros mismos.

 

¿Por qué tengo pensamientos intrusivos?

Es importante entender por qué tenemos pensamientos intrusivos. Si bien la causa exacta no siempre es clara, hay varias teorías sobre por qué estos pensamientos ocurren.

  1. Necesidad de control

Durante la evolución, los seres humanos tuvieron que estar constantemente alerta para identificar y evitar peligros. Los pensamientos intrusivos pueden ser una consecuencia de esta necesidad de estar alerta ante el peligro y controlar cualquier posible factor que pueda dañarnos.

  1. Eventos traumáticos

Cuando una persona ha experimentado un evento traumático o estresante, puede asociar ciertos pensamientos con esa experiencia. Como consecuencia, de forma involuntaria pueden volver ciertos pensamientos al presentarse un estímulo desencadenante. Por ejemplo, una persona que ha sufrido una enfermedad grave puede experimentar pensamientos intrusivos sobre miedo a tener otra enfermedad cada vez que nota alguna sensación corporal que no identifica claramente.

  1. Estrés.

El estrés contribuye a la aparición de pensamientos intrusivos. Cuando estamos estresados, nuestra mente está más activa y alerta de lo normal y esto facilita la aparición de estos pensamientos. Además, el estrés puede debilitar la capacidad para afrontar estos pensamientos, lo que hace que los pensamientos intrusivos se hagan más fuertes.

  1. Trastornos mentales.

Los pensamientos intrusivos también pueden estar relacionados con ciertos trastornos mentales. Por ejemplo, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se caracteriza por pensamientos obsesivos y compulsiones repetitivas que pueden ser difíciles de controlar. También personas con trastornos de ansiedad o depresión pueden experimentar este tipo de pensamientos de forma muy común.

 

¿Qué puedo hacer si tengo pensamientos intrusivos?

Es importante tener en cuenta que los pensamientos intrusivos no tienen por qué ser una señal de que algo está mal en nuestro cerebro. De hecho, estos pensamientos son algo común y normal que experimentan muchas personas, y no necesariamente indican que la persona tiene la intención de actuar según sus pensamientos.

Para manejar los pensamientos intrusivos es útil reconocerlos como lo que son: pensamientos no deseados que no nos definen como persona. Es importante no darles demasiado poder y, en lugar de intentar luchar contra ellos, aceptarlos y dejarlos pasar sin aferrarse a ellos.

Algunas estrategias o medidas a seguir cuando tenemos pensamientos intrusivos son:

  1. Reconoce los pensamientos intrusivos como tales.

Es habitual que las personas que experimentan pensamientos intrusivos sientan vergüenza o culpa por tener estos pensamientos. Sin embargo, es importante recordar que los pensamientos intrusivos son una experiencia común y no son una señal de que seamos peligrosos o tengamos algo mal en nosotros. Para empezar a trabajar en estos pensamientos el primer paso es reconocerlos como pensamientos intrusivos.

  1. Meditación o Mindfulness.

Este tipo de técnicas pueden ser útiles para algunas personas, ya que ayudan a ser más consciente de tus pensamientos y emociones sin juzgarlos. La Meditación no es una solución instantánea, pero puede ser una herramienta útil para lidiar con los pensamientos intrusivos a largo plazo.

  1. Técnicas de distracción.

Las técnicas de distracción pueden ser útiles para dejar de centrarte en los pensamientos intrusivos y que de esta forma se debiliten. Puede ayudar realizar actividades que te gusten como escuchar música, hacer ejercicio, bailar, salir a caminar o ver una serie. La idea es poder distraer la mente de los pensamientos intrusivos y concentrarnos en otra cosa.

  1. Practica la autorreflexión.

El conocernos mejor a través de la autorreflexión puede ayudarnos a identificar posibles desencadenantes de estos pensamientos y así desarrollar estrategias para evitarlos. Por ejemplo, puede ser útil para algunas personas llevar un diario de los pensamientos y emociones para identificar patrones específicos. También puede ser de ayuda reflexionar sobre situaciones en las que los pensamientos intrusivos aparecen con más frecuencia.

  1. Busca ayuda profesional

Si los pensamientos intrusivos te están causando malestar o están interfiriendo en tu vida cotidiana, es importante que busques la ayuda de un profesional de la salud mental. Un terapeuta puede ayudarte a identificar los patrones de pensamiento negativos y a desarrollar estrategias para lidiar con los pensamientos intrusivos.

 

En Neuroscenter contamos con diversos profesionales de la salud mental que pueden guiarte en la identificación de los pensamientos intrusivos y en cómo afrontarlos y, mediante técnicas como el Neurofeedback o el EMDR, ayudarte a mejorar tu bienestar.

 

 

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