¿Sirven las pastillas para la ansiedad?

Día a día aumenta el consumo de pastillas para la ansiedad ya que es un trastorno que cada vez afecta a un mayor número de personas.

¿Qué es la ansiedad?

Según la definición de la Asociación Americana de Psicología (APA), la ansiedad es una emoción caracterizada por sentimientos de tensión, pensamientos de preocupación y cambios físicos (aumento de la presión arterial, sudoración, incremento de la tasa cardíaca, mareos, etc).

Las personas con trastornos de ansiedad suelen tener preocupaciones o pensamientos intrusivos recurrentes, lo que lleva a evitar ciertas situaciones y esto hace que se vea afectada su vida cotidiana, en mayor o menor medida.

Es muy importante poner remedio a esta situación y tener muy presente que la ansiedad se puede tratar y superar cuando se sigue el tratamiento adecuado.

Tratamientos para la ansiedad

Son diversos los enfoques que se han utilizado para el tratamiento de la ansiedad: pastillas para la ansiedad, tratamiento psicológico o prácticas cotidianas naturales.

Tratamiento farmacológico para la ansiedad

Los fármacos que se utilizan en el tratamiento de la ansiedad funcionan aumentando los efectos de ciertos neurotransmisores, que son sustancias químicas que transmiten mensajes entre las neuronas. Algunos de los más comúnmente utilizados son: benzodiacepinas, antidepresivos, betabloquantes o buspirona.

Benzodiacepinas

Las benzodiazepinas son las pastillas para la ansiedad más recetadas. Tienen un efecto relajante sobre el cuerpo y ayudan a calmar la mente.

Las benzodiazepinas se utilizan en el tratamiento de muchos tipos de trastornos de ansiedad, como el trastorno de pánico, el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de ansiedad social. Son ejemplos de Benzodiacepinas: alprazolam, clonazepam, diacepam o loracepam.

Habitualmente no se recomienda que se utilicen durante un largo período de tiempo por los efectos adversos que pueden causar. Algunos de los más destacables: somnolencia, alteraciones en funciones cognitivas (memoria, atención o concentración), dependencia y tolerancia,

Antidepresivos

Los ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina) son los antidepresivos más utilizados en los trastornos de ansiedad. Por ejemplo: Fluoxetina, Paroxetina, Citalopram y Escitalopram.

No actúan de forma tan inmediata como las Benzodiacepinas pero es más seguro su consumo a medio y largo plazo porque carecen de potencial adictivo.

Algunos de los efectos adversos que pueden producir son: cansancio, mareos, cambios de peso o disfunciones sexuales.

Betabloqueantes

Los betabloqueantes se usan para controlar los síntomas físicos de la ansiedad, como las palpitaciones o los temblores de manos.  El más utilizado en estos casos es el propranolol.

Debido a que actúa sobre el sistema circulatorio, algunos de sus efectos adversos están relacionados con el sistema cardiovascular: tensión baja, fatiga, extremidades frías, problemas de sueño o alteración del estado de ánimo. Una ventaja frente a las Benzodiacepinas es que no causa problemas a nivel cognitivo.

Buspirona

La Buspirona actúa de manera diferente a las Benzodiacepinas, pertenece al grupo de las azapironas, y por esto mismo no suele generar dependencia y tiene menos efectos secundarios en general.

No obstante, su efecto puede tardar varias semanas en notarse y sí puede producir algunos efectos adversos como: náuseas, mareos, somnolencia o dolor de cabeza.

Tratamiento psicológico para la ansiedad

La terapia psicológica ha demostrado ser altamente eficaz en el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Desde la psicología se ha abordado la ansiedad con diferentes enfoques y empleando diversas técnicas con gran éxito.

Un profesional de la psicología podrá guiarte y ayudarte a encontrar formas más beneficiosas de afrontar las situaciones que te generan ansiedad. Profundizar en el origen del problema para así minimizar los síntomas y modificar los pensamientos disfuncionales que están causando esta angustia.

En Neuroscenter utilizamos terapias de última generación como son el Neurofeedback y el EMDR.

Neurofeedback y EMDR

En la terapia con EMDR se pretende reprocesar aquellos recuerdos e ideas que están asociadas a emociones negativas y que están afectando en la actualidad. De esta forma se pueden producir cambios en aquellos pensamientos que están generando el trastorno y los síntomas de ansiedad.

Desde el Neurofeedback se aborda la sintomatología ansiosa a través de un entrenamiento para modificar las ondas cerebrales. Hay ciertos patrones de ondas que se asocian con la ansiedad y a través del Neurofeedback se consigue modificarlos y en consecuencia mejorar la sintomatología.

Hábitos beneficiosos para mejorar la ansiedad

Practicando una serie de hábitos que puedes llevar a cabo en tu día a día, puedes evitar o reducir, en cierta medida, la aparición de la ansiedad de forma natural:

  • Seguir una dieta sana, evitando los alimentos ultraprocesados y fomentando el consumo de probióticos y alimentos fermentados.
  • Reducir el consumo de cafeína y sustancias estimulantes
  • Evitar el consumo de drogas, alcohol y tabaco.
  • Procurar una buena higiene del sueño para intentar dormir las horas suficientes y que sea un sueño de calidad.
  • Realizar ejercicio físico aeróbico de forma regular.
  • Practicar técnicas de relajación como meditación, mindfulness, yoga o ejercicios de respiración.

 ¿Cuál es el mejor tratamiento para la ansiedad?

El mejor tratamiento para la ansiedad va a depender de muchos factores: la gravedad de la sintomatología, la posible causa, si existen otros trastornos o síntomas además de la ansiedad, las características personales de cada paciente, etc.

El abordaje psicológico ha demostrado su amplia eficacia en el tratamiento de diversos trastornos de ansiedad y la estabilidad de sus resultados a largo plazo.

La utilización de pastillas para la ansiedad ha mostrado ser eficaz, especialmente a corto y medio plazo. No obstante, hay que tener muy en cuenta los efectos adversos que causan los diferentes tipos de fármacos utilizados.

Existen numerosos estudios que ponen en evidencia la eficacia de la combinación del tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéuticos de los trastornos de ansiedad.

Lo más importante es que, si padeces algún trastorno de ansiedad, acudas a un profesional que pueda conocer en profundidad tu caso y guiarte en el tratamiento más adecuado para ti.

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