Limitar y Limitarse ¿cuál es el límite?

Limitar y Limitarse ¿cuál es el límite?

Limitar al principio puede ser incómodo si no lo has experimentado antes. Incluso puede provocar  miedo, principalmente si empezamos a practicarlo con las personas más cercanas. El principal sentido de poner límites es hacer valer lo que es importante para ti, el cual resulta una mejora del estado de salud físico-emocional.

Limitarse no se puede confundir con limitar. Aún que pueda parecer la misma acción las consecuencias son totalmente opuestas.

Limitar los pensamientos, sentimientos y/o acciones puede hacer que no expresemos lo que realmente es importante para nosotros mismos.

Diremos, entonces, que limitarse es querer hacer algo y no realizarlo. Desear algo y no ir a por ello. Observar como la vida pasa sin arriesgar a realizar ningún cambio.

Este hecho puede provenir de muchas fuentes distintas, como puede ser nuestro entorno más próximo, el trabajo, la pareja o nuestros amigos.

Nos limitamos por los demás, por no hacer sufrir o causar molestias. Frente a la sociedad, nos limitamos por no salir de lo común y llamar la atención, por no ser juzgado; en el trabajo, por no ser penalizado, despedido y para evitar conflictos; con la familia por no hacer ver a los que te quieren que no eres lo que esperaban de ti, por no defraudar; y con la pareja, por la falsa creencia de que el amor es ceder y contentar al ser querido, aun dejando de lado tus propias necesidades. Es cortar el flujo de autenticidad que viene de tu interior, que se transforma en rabia, desorientación, inseguridad, estrés y poca vitalidad.

Quizá el acto de limitarse puede parecer en algunos momentos conveniente, como por ejemplo para ser aceptado y perteneciente a un determinado entorno, o cumplir la expectativas ajenas. Pero renunciar a ser tú mismo vale de verdad la pena?

Como todo cambio de hábito, parar de “limitarse” requiere un trabajo profundo y constante para:

  1. Liberarse de cargas emocionales del pasado.
  2. Cambiar la identidad o imagen que se tiene de uno mismo y abrirse a lo real, verdadero, espontáneo y lleno de vida.

El primer paso que uno debe dar al percibir que se esta limitando es tomar consciencia del acto. El segundo paso es hacerte responsable para generar alguna pequeña acción y cambiar esta realidad.

Limitarse es cortar las propias alas. Poner límites a quienes nos limita, es gesto de amor propio.

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