¿Cómo podemos cambiar al otro?

¿Cómo podemos cambiar al otro?

Si pudieras cambiar algo de tu vida que no es como querías que fuera, que cambiarias? Las principales respuestas que surgirían seguramente serían: mi trabajo, mis compañeros, mi pareja, mi jefe, mis amigos etc. Puede ser que lo hagas y al principio creas haberlo solucionado, pero normalmente lo que pasa luego es que te vuelves a encontrar en la misma situación pero con personas diferentes a tu rededor.

La mayoría de las personas frente a una crisis utiliza, tres clases de estrategias para cambiar lo que no va bien:

  1. Quejarse: esta es la estrategia más utilizada y que se aplica a todo. No encontramos trabajo? Nos quejamos de que no hay bastantes ofertas para todos, de que es culpa de la crisis económica, de que los procesos para encontrar trabajo son infinitos, de que te piden siempre más experiencia en el sector etc. Nos quejamos que hace demasiado frío, demasiado calor, que no hay justicia en este mundo, que “yo en su lugar hubiese actuado diferentemente”. Esta estrategia es una trampa: una vez que entras en este bucle es difícil salir porque si le concedes demasiado espacio mental esta te paraliza, te hipnotiza y empezarás a utilizarla a menudo sin tampoco darte cuenta de que lo estás haciendo. Quejarse es para todos una enorme tentación ya que con un mínimo esfuerzo puedes obtener un gran resultado: volverte la víctima, la persona que tiene que ser escuchada, entendida, ayudada. Nos podemos pasar noche y día quejándonos, solos o con nuestros amigos, incluso podríamos quejarnos con razón. Porque es verdad: todos tendríamos muchas razones para quejarnos, porque la vida a menudo puede ser dura, pero la verdad es que quejarnos no va a cambiar las cosas. Al revés, estaremos dando más atención y energía mental a las cosas que nos molestan.
  2. Imponer las proprias necesidades: Debido a las tendencias culturales según las cuales cuando algo no te va bien es suficiente con modificarlo como por ejemplo tomar pastillas cuando nos sentimos tensos o deprimidos (cuidado: no hay que confundir estos momentos con trastornos de ansiedad o depresivos), ir al cirujano estético si no nos gusta algo de nuestro físico y en general manipular a nuestro gusto todo lo que es ajeno. Por ejemplo, durante una crisis de pareja es muy común que los dos, en lugar de tener una comunicación eficaz y de compasión, pasen todo el tiempo discutiendo sobre lo que el otro tendría que cambiar: “es que TÚ siempre haces esto”, “pero si TÚ no actuaras así entonces las cosas irían mejor” etc. Solemos tender a querer demostrar la insuficiencia del otro y a culparle para que nos devuelva la felicidad que creemos que nos ha confiscado. La triste verdad es que por mucho que queramos creer que los otros son responsables de nuestra insatisfacción tampoco con esta estrategia vamos a lograr que cambien. De hecho, es contraproducente, ya que si esperamos a que los otros cambien solo porque hemos impuesto nuestras necesidades vamos a enfrentarnos a resistencias, y a hostilidades toda nuestra vida.
  3. Suprimir nuestras necesidades por miedo a tener que enfrentarnos al conflicto que surgiría si solo tuviésemos que demostrar nuestras necesidades. Así, no somos capaces de coger posición y definirnos con nuestra verdadera identidad, y seguimos viviendo cumpliendo con las necesidades de los demás sin aprender a poder decir que “no” y a respetar nuestras necesidades. Vivir solo para complacer a los demás, dejando apartadas nuestras necesidades, nuestras ambiciones, nuestros deseos, solo nos llevará a perder nuestra propia esencia y llegará un punto en que nuestro cuerpo empezará a hablar con nosotros enviándonos señales que nos harán entender que ya no podemos seguir utilizando esta estrategia.

 

Hemos visto, entonces, que quejarnos, hacernos las víctimas, imponer nuestras necesidades y/o suprimirlas son estrategias que no nos permitirán lograr un cambio cuando las cosas no van como nos gustaría.

¿Cuál es, entonces, el secreto para cambiar a los demás? El secreto para cambiar a los demás, es cambiarse a uno mismo. Si tú cambias también tu entorno tendrá que adaptarse a esta nueva versión de ti. Si tú cambias, los demás tendrán que cambiar, modificar conductas, creencias, dinámicas relacionales para adaptarse. Para que algo afuera cambie necesitamos empezar a hacer nosotros algo diferente, empezar a interrogarnos y tomar las responsabilidades de lo que nos pasa en la vida. Porque las cosas no cambian, somos nosotros que cambiamos. Solo cuando nos escogemos como causa de lo que pasa podemos tener poder sobre las cosas que nos pasan, nos permitimos tener un papel activo en nuestra vida, tener un margen de mejora, sentirnos creadores de nuestra vida e incluso sentirnos una persona mejor. Solo cuando podemos poner en discusión nuestra identidad, nuestras creencias, nuestros hábitos y pensamientos estamos empezando a vivir de verdad y a no sufrir la vida. Para llegar a producir grandes cambios hay que empezar a dar pequeños pasos hacía la dirección que quieres que tu vida tome, ¿Te atreves?

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar