Cómo afecta el calor en nuestra mente

Cómo afecta el calor en nuestra mente
Cómo afecta el calor en nuestra mente

¿Qué provoca el calor en nuestro comportamiento psicológico?


Según los neurocientíficos superados los 35-40 nuestro cerebro deja de poder trabajar con normalidad.

Aunque nuestro cuerpo está preparado para adaptarse a los cambios de temperatura, y a pesar de que cada persona tolera mejor o peor el calor, en general, superados los 35-40 grados nuestra mente se resiente sufriendo estrés, ansiedad, insomnio, falta de concentración, irritabilidad, agresividad, inquietud… ya que el hipotálamo (que regula la temperatura corporal) está realizando un sobreesfuerzo.

El calor es una respuesta biológica a las altas temperaturas. Dentro de las reacciones del organismo ante el calor, encontramos la de activar el sistema nervioso y aumentar los niveles de adrenalina ya que nos estamos intentando adaptar al calor. Esto ocurre porque el cuerpo se está preparando para huir o defenderse de aquello que está provocando malestar, por ello, aparece también la agresividad o síntomas propios del estrés.

Esto ocurre también en otras situaciones en las que nuestro cerebro detecta una amenaza (por ejemplo, si estamos frente a un animal peligroso). Es una respuesta muy “primitiva” que ha permitido sobrevivir a los humanos, por lo tanto, es una reacción adaptativa, aunque en este caso, el estímulo no es visible, sino que es una sensación.


¿Qué podemos hacer?


  • Evitar salir en las horas de máximo calor, entre las 12 y las 17 h.
  • No poner el aire acondicionado muy fuerte. Lo ideal, a unos 24º.
  • Hacer ejercicio suave a primera hora de la mañana o a última de la tarde, siempre y cuando haya refrescado.
  • Hidratarse adecuadamente bebiendo al menos 2-2,5 litros de agua al día, aunque no se tenga sed.
  • Hacer comidas sanas y fáciles de digerir, ricas en verduras, hortalizas y frutas,que proporcionan una buena hidratación, y bajas en grasas, azúcares y picantes.
  • Evitar las bebidas alcohólicasy no abusar del café, ya que aumentan la pérdida de líquidos.
  • Vestir ropa ligera, fresca, ancha y cómoda, preferiblemente de tejidos naturales.
  • Seguir horarios de sueño regulares,sin variar demasiado la hora de ir a dormir y la de levantarse.
  • Hacer siesta siempre que se pueda (entre 20 y 30 minutos).

Extremar las precauciones en el caso de niños, ancianos y personas que sufran alguna patología y se estén medicando.

 

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