EMDR: terapia que ayuda a recuperar la paz interior

EMDR: terapia que ayuda a recuperar la paz interior
EMDR: terapia que ayuda a recuperar la paz interior

EMDR proviene del acrónimo en inglés Eye Movement Desensitization and Reprocessing (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares).

Se trata de una técnica psicológica terapéutica que tiene por objetivo desensibilizar y reprocesar los traumas psíquicos que sufre el paciente como consecuencia de algún hecho negativo ocurrido en el pasado. Fue desarrollada en 1987 por la Doctora Francine Saphiro que se dio cuenta de que,  bajo ciertas condiciones, los movimientos oculares podían hacer disminuir el grado de angustia relacionada con pensamientos negativos.

Puso en práctica su tratamiento con personas que sufrían traumas de la guerra de Vietnam y con personas que habían sufrido abusos sexuales. Durante la investigación comprobó que esta terapia reducía de forma considerable los síntomas desencadenados por el trastorno de estrés postraumático de los pacientes.

Se utiliza sobre todo en víctimas que han sufrido hechos violentos, pero en algunas ocasiones también se ha utilizado in situ en lugares afectados por catástrofes naturales, como la inundación ocurrida en el año 2003 en Santa Fe (Argentina), con 220 niños que habían sufrido las consecuencias de este hecho.

En cualquier caso, la cuestión es que puede utilizarse en personas que sufren trastornos de estrés postraumático y que presentan síntomas como ataques de ansiedad, impulsividad, fobias, miedo irracional, temor a intervenciones quirúrgicas, etc., aplicándose en cada caso un protocolo especial. Y es que no es lo mismo tratar por ejemplo un trastorno alimentario que una depresión, una fobia, una drogadicción o un duelo por la pérdida de un ser querido.

¿Cómo funciona el EMDR?

La terapia de EMDR utiliza la estimulación bilateral cerebral, a través del movimiento de los ojos, de tapping (dar golpecitos) o de sonidos, estimulando de esta forma las diferentes partes del cerebro alternadamente. Esto da lugar a que la información vaya fluyendo entre ambos hemisferios, de manera que la información que queda bloqueada en el cerebro a raíz de un trauma consigue una desensibilización de las emociones negativas y el cerebro puede encontrar soluciones mucho más apropiadas a la situación.

En terapias de EMDR un trauma es una información que se ha almacenado de forma disfuncional en el cerebro como consecuencia de una experiencia que se considera chocante o emocionalmente negativa, fuerte y duradera. Esto hace que la información no pueda utilizarse correctamente ni integrarse en la experiencia cotidiana de la persona. Queda asociada a los sistemas de Memoria Implícita de una manera muy similar al momento en el que el paciente vivió la experiencia negativa. Para que puedas hacerte una idea más acertada, sería algo así como grabar mal una canción. En esta grabación quedan sonidos e interferencias que no forman parte de la música original, con lo cual, la terapia de EMDR lo que haría es algo así como “depurar” la grabación.

Contrariamente a lo que muchos piensan, los traumas no tienen por qué derivarse de grandes acontecimientos, sino que cualquier hecho negativo por pequeño que sea puede tener un efecto duradero en la persona que lo ha vivido. Cuando la persona no es capaz de tener paz dentro de sí mismo, las consecuencias físicas y psicológicas pueden impedirle llevar una vida normal. Y es precisamente esto lo que busca la terapia de EMDR, devolver a la persona su paz interior.

¿Es realmente eficaz el EMDR?

Una de las mayores ventajas es que además de ser efectiva, sus resultados son duraderos. Decenas de estudios científicos han demostrado su eficacia. De hecho, ha sido reconocido por la OMS como el mejor tratamiento para el trastorno de estrés postraumático, tanto por su efectividad como por la rapidez del mismo. Pero también por parte de la APA y por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Eso sí, para que el EMDR sea eficaz es importante que sea llevado a cabo solamente por psicólogos licenciados que acrediten su colegiación para ejercer y que hayan recibido formación en esta terapia por parte de alguno de los institutos nacionales o internacionales reconocidos.

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